La vida en el Centro de Cría: seis meses con las lapas

Oct 01, 2026

“Elegir postularme a la pasantía en el Centro de Cría de Macaw Recovery Network fue una de las mejores decisiones de mi vida. Me entristece que haya terminado, pero espero que algún día la vida me lleve de vuelta para ser voluntaria otra vez.”

Todavía recuerdo cuando me bajé del autobús con mi compañera de pasantía, Sabrina, sintiendo esa brisa cálida y salada, junto con una mezcla de nervios y emoción por todo lo que estaba por venir. Ruperto nos recogió y nos ayudó a instalarnos en Hill House, nuestra residencia para voluntarios. Recuerdo escuchar el llamado de las lapas por todo el sitio antes, incluso, de saber dónde buscarlas. Conocer a los demás pasantes y a las encargadas del Programa de Aves, a la mañana siguiente, esos primeros momentos marcaron el inicio de mis seis meses en MRN.

           

Vivir aquí significaba salir y encontrarse con la vida silvestre todos los días, y siempre guardaré en mi corazón los recuerdos del bosque: las terribles pero inolvidables lluvias de chicharras, la guerra con las ratas (en realidad, era una sola rata, pero no hablaremos de eso), las tontas persecuciones de iguanas, los increíbles monos aulladores y capuchinos, las adorables serpientes, los espeluznantes, pero geniales bichitos, los simpáticos geckos, los aterradores escorpiones, las hermosas aves silvestres y, por supuesto, las lapas, porque todo esto es por ellas.

No pasó mucho tiempo antes de que nos acostumbráramos al ritmo del Centro de Cría. Los días estaban llenos de alimentar a las aves, limpiar los aviarios y asegurarnos de que estuvieran cómodas. Una de esas tareas diarias era rociarlas con agua para ayudarlas a refrescarse en los días más calurosos, algo especialmente importante para las lapas verdes, cuyo hábitat natural es mucho más húmedo.

📷: Puedes ver que estas lapas verdes realmente disfrutaron su ducha matutina 

Para mí, lo mejor de este viaje fue ver a las aves bañarse. Era un momento tan sencillo y alegre que siempre recordaré. Verlas aletear, salpicar y chillar en el agua, mientras sus amigas silvestres se unían a la diversión bajo el rociador desde fuera del aviario, casi me hacía llorar cada vez. Es una de las cosas más hermosas de ver: las lapas rojas esponjando sus brillantes plumas rojas y sacudiendo sus largas colas, y las lapas verdes siendo tan adorables y juguetonas bajo los rociadores. Empapadas, pero felices, me alegraban el día.

Se podía notar que las aves disfrutaban de ese momento tanto como nosotros, porque nunca desaprovechaban la oportunidad de darse un baño cuando estábamos limpiando los aviarios. De todos esos episodios de duchas, las mejores siempre eran en los que las propias aves buscaban el agua… Recuerdo que, cuando hacía una limpieza profunda del aviario de educación, Forrest y Kermit (dos lapas verdes jóvenes que se convirtieron en mis aves favoritas durante mi estadía) me perseguían para que las rociara. Simplemente ponía la manguera en el nivel más suave, les daba uno o dos chorritos y las veía volverse locas mientras yo continuaba limpiando su aviario. Y me preguntaba por qué me tomaba tanto tiempo hacer una limpieza profunda de los aviarios de educación.

📷: Una pareja de lapas rojas vuela y juguetea bajo el agua del rociador

“Aunque la mitad de las veces terminaba completamente empapada durante las duchas, no cambiaría esos recuerdos por nada del mundo, sabiendo que estos momentos cotidianos también eran parte de ayudar a estas increíbles aves en su camino de regreso a la vida silvestre.”

Tuvimos pérdidas, tuvimos victorias y enfrentamos nuestra buena cuota de desafíos, pero cada experiencia me enseñó muchísimo y estoy agradecida por todo. Las salidas con el equipo, las caminatas por la playa, los partidos de fútbol en Islita, nuestras cenas en familia, las caminatas por las colinas, las expediciones a Sámara, los bailes y, mi actividad favorita, todas las aventuras de recolección de alimento dentro y alrededor del sitio.

📷: La calma antes de la tormenta. No creerías que estas aves, en apariencia tranquilas, te perseguirían para que las salpicaras mientras limpias sus aviarios.

Sin duda, todo este viaje fue la mejor experiencia de vida que he tenido. Me ayudó a crecer no solo como persona, sino también como zoóloga y conservacionista. Cada día era una nueva oportunidad para aprender, no solo sobre el cuidado de la vida silvestre y las especies en peligro de extinción, sino también de las increíbles personas que me rodeaban. Conocer a todas estas personas nuevas e increíbles y sus culturas será algo que llevaré siempre en el corazón, al igual que todo lo que aprendí sobre las aves. Haré todo lo posible por mantener vivas estas enseñanzas y proteger la biodiversidad dondequiera que vaya.

Ya extraño a las personas. Extraño al equipo de Aves, al fantástico personal de la Reserva de Lapas Silvestres de Punta Islita, extraño las salidas a recolectar alimento con Fabio y el equipo, extraño a todos los voluntarios que llegaron y dejaron recuerdos preciosos, extraño a mis compañeros de pasantía con quienes pasé la mayor parte de mi tiempo y, sobre todo, extraño muchísimo a las lapas.

Muchísimas gracias a Macaw Recovery Network por brindarme esta oportunidad y a las encargadas del Programa de Aves, Amy y Nisha, por brindarnos siempre apoyo y orientación cuando los necesitábamos.

 

Haarmisha Parmar
Egresada del Programa de Pasantías 2025


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